viernes, 10 de febrero de 2012

OFICIAL DEL REGIMIENTO NO. 1 DE CABALLERÍA DE LA PROVINCIA DE LA RIOJA, 1829 (CUARTA PARTE)


Cuarta Parte:

Continuamos. Hablábamos del número de las fuerzas federales en la batalla de La Tablada.

Siendo La Rioja la provincia más involucrada, y por tanto la que más hombres comprometería en la campaña, resulta evidente que las demás provincias aliadas, Mendoza, Catamarca y San Luis, aportarían menores fuerzas.

Catamarca era una provincia con población similar a la de La Rioja. Quiroga informa a López en la carta ya mencionada que los catamarqueños ascendían a 600 hombres al invadir Córdoba. Existe documentación que permite aseverar que la provincia había prometido 500 hombres más, pero no es posible saber si esa fuerza llegó a unirse al ejército principal, aunque hay razones para dudarlo dado el itinerario que siguió Quiroga en sus marchas y lo veloz de éstas.

San Luis era una provincia muy castigada por las invasiones indígenas y apenas podía distraer hombres para la campaña a Córdoba. Quiroga en su ya mencionada carta afirma que, a poco de invadir el territorio cordobés, se le suman 80 puntanos. En su marcha al oeste de las montañas cordobesas, Quiroga penetraría precisamente en San Luis para recibir los contingentes de Mendoza, San Juan y San Luis antes de volver a ingresar en Córdoba para enfrentar a Paz, pero es dudoso que se le sumaran muchos puntanos más. A lo sumo, habría 100 o 120 hombres de San Luis en la campaña (éste último es el número originalmente prometido por la provincia cuyana al General en Jefe de los ejércitos aliados, Estanislao López).

En cuanto a San Juan, la sublevación en Las Quijadas del contingente prometido por la provincia impidió que éste se sumara a la invasión.

Finalmente, queda por analizar el contingente mendocino. Mendoza era con mucho la provincia de la alianza federal más rica y poderosa en hombres. Sin embargo, también tenía una extensa y conflictiva frontera con las poblaciones indígenas del sur de Cuyo, que causaban severos daños con sus depredaciones. Así y todo, la provincia destinó sus mejores hombres para la campaña: el regimiento que había sido creado por José Félix Aldao, el fraile Aldao, unos años antes precisamente para servir de guarnición en el fuerte de San Carlos, al sur de la provincia, punto de contención de las invasiones indígenas. Este regimiento cambiaría su nombre por el de Auxiliares de los Andes para la campaña a Córdoba, nombre con el que se haría justamente célebre.

Sabemos por Damián Hudson que el regimiento marchó a Córdoba fuerte de cuatro escuadrones. Si pensamos en la fuerza promedio de los escuadrones de caballería en aquél tiempo, podemos estimar la fuerza mendocina entre 800 y 1.200 hombres (cuatro escuadrones de dos compañías de 100 hombres cada una o tres compañías de 100 hombres cada una).

Resumiendo, entre 1.200 riojanos, 600 catamarqueños, 120 puntanos y 1.200 mendocinos (como máximo) la cifra de hombres en el campo de La Tablada asciende a poco más de 3.100 hombres, cifra muy aproximada a la que da Lamadrid en sus memorias. Quizás la provincia de Córdoba lograra aportar un escuadrón más de 200 o 300 hombres, sobrevivientes del combate de San Roque, unos meses antes, y que seguramente servirían como escolta del General Juan Bautista Bustos, dado que éste no tuvo mando independiente en la batalla.

Hasta la próxima!

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