viernes, 10 de febrero de 2012

OFICIAL DEL REGIMIENTO NO. 1 DE CABALLERÍA DE LA PROVINCIA DE LA RIOJA, 1829 (SEGUNDA PARTE)


Segunda Parte

Seguimos con este artículo.

A partir de la autonomía riojana, en 1820, La Rioja, como la mayoría de las provincias, se hallaba dividida en departamentos administrativos (que no coincidían exactamente con los curatos eclesiásticos). Estos eran cinco: Famatina, Guandacol, Arauco, Los Llanos y la propia ciudad de La Rioja.

Cada uno de estos departamentos estaba militarmente a cargo de un Comandante Militar, encargado de organizar y convocar las milicias en caso de necesidad. Los cinco Comandantes Militares dependían orgánicamente del Comandante General de Armas de la Provincia, generalmente con asiento en la ciudad capital, aunque Juan Facundo Quiroga, aún revistiendo dicha calidad, siempre tendría su centro de operaciones en Los Llanos.

Existen numerosas referencias documentales sobre las milicias riojanas. Se recuerda incluso su sublevación, en el siglo XVIII, con ocasión de la convocatoria a luchar en las guerras contra los indios calchaquíes, sublevación a la que eventualmente también se sumaron las milicias catamarqueñas.

Como en la mayoría de las capitales de provincia, la ciudad de La Rioja era prácticamente la única que mantenía un cuerpo militar permanente, consistente en un batallón de infantería. El resto de las milicias departamentales sólo eran convocadas en caso de peligro o necesidad. La historia recuerda varios de estos casos. Por ejemplo, con ocasión de la expedición auxiliar a Copiapó, en 1817, en apoyo de la invasión a Chile por parte del General San Martín, el Comandante Militar de Famatina, Nicolás Dávila, alistó dos escuadrones de caballería de milicias con un total de 120 hombres. Para esa misma expedición, marcharon de Los Llanos 200 hombres de caballería.

Cuando los sublevados del Regimiento No. 1 de los Andes llegan a La Rioja en 1820, el entonces gobernador de La Rioja, Francisco Ortiz de Ocampo, alistó 800 hombres de todos los departamentos para enfrentarlos.

En todos estos casos, las milicias de los distintos departamentos fueron de caballería, constituyendo el Batallón de Infantería con asiento en la capital riojana, el único cuerpo de ese arma.

Pero es ciertamente con la aparición de Facundo Quiroga que las milicias riojanas, especialmente las de Los Llanos, empiezan a adquirir protagonismo. En 1823, en la batalla de El Puesto, Quiroga combate al frente de las milicias de Los Llanos, consistentes en 200 hombres de caballería. A partir de allí, su dominio sobre la provincia sería indiscutido. La Sala de Representantes riojana le había otorgado el título de Comandante General de Armas de la provincia en 1822, cargo que conservó aparentemente hasta su muerte en 1835.

Existen referencias documentales a algunas unidades de milicias. En tal sentido, se conserva un acta del Cabildo de la ciudad de La Rioja, de fecha 23 de julio de 1825, en que se hace referencia al Coronel del Regimiento No. 1 de Los Llanos, Don Isidoro Moreno. Evidentemente, las milicias de Los Llanos estaban organizadas en un regimiento, que además se numeraba como el primero de la provincia, seguramente por influjo de Quiroga.

También se sabe que en la Batalla de El Tala, el ejército de Lamadrid capturó la bandera del Regimiento No. 1 de La Rioja, la famosa bandera negra con el lema “Religión o Muerte”. Esta bandera había sido adoptada por Quiroga, por lo que es lógico suponer que fuera la bandera de su regimiento, el No. 1 de Los Llanos.

Continuará….!

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